Textos on line

El influjo del cielo, Chuang Tse

El influjo del Cielo, ejerciéndose continuamente, produce todos los seres. El influjo del Hombre Verdadero, propagándose uniformemente, hace que todo se le someta. El que intuye el influjo del Cielo, que está en relación con los Hombres Verdaderos, el que reconoce la virtud irradiada por el Emperador, sabe concentrarse en la paz meditativa del no actuar, por el cual todas las cosas alcanzan cumplimiento. La paz meditativa del Hombre Verdadero no es producto de una habilidad específica, no es lo que el mundo llama actividad: proviene de la actitud profunda de su ser, cuyo equilibrio nadie puede perturbar.

El libro del Tao: Tao Te King

El Tao que puede nombrarse no es el Tao eterno. El nombre que puede nombrarse no es el nombre inmutable. La no existencia es el principio del cielo y de la tierra. La existencia es la madre de todo lo que hay. Desde la eterna no existencia contemplamos en calma el misterioso principio del Universo. Desde la eterna existencia vemos con claridad las distinciones superficiales.

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2008