El influjo del Cielo, ejerciéndose continuamente, produce todos los seres. El influjo del Hombre Verdadero, propagándose uniformemente, hace que todo se le someta. El que intuye el influjo del Cielo, que está en relación con los Hombres Verdaderos, el que reconoce la virtud irradiada por el Emperador, sabe concentrarse en la paz meditativa del no actuar, por el cual todas las cosas alcanzan cumplimiento. La paz meditativa del Hombre Verdadero no es producto de una habilidad específica, no es lo que el mundo llama actividad: proviene de la actitud profunda de su ser, cuyo equilibrio nadie puede perturbar.
Desde el 550 a.C. al 250 a C. se desarrolló el período clásico de la filosofía china. Chuang Tsé vivió a finales de esa época. Nació el 360 o 365 a C. en la actual Coaxian, otros autores sugieren que en Shargiu, en la provincia de Henan. Falleció el 290 o 286 a C. Trabajó en su pueblo natal como funcionario de estado un corto tiempo. Pasó la mayor parte de su vida retirado y en pobreza voluntaria.
El Tao que puede nombrarse no es el Tao eterno. El nombre que puede nombrarse no es el nombre inmutable. La no existencia es el principio del cielo y de la tierra. La existencia es la madre de todo lo que hay. Desde la eterna no existencia contemplamos en calma el misterioso principio del Universo. Desde la eterna existencia vemos con claridad las distinciones superficiales.
En la segunda mitad del siglo XX, este líder espiritual atrajo a multitudes desde todos los lugares del planeta. Profesionales, estudiantes, terapeutas, psiquiatras, artistas, hombres de negocios, financistas, y celebridades llegaron a la India cautivados por la perfección filosófica y la expresiva belleza de sus libros, traducidos a muchos idiomas.
La fuerza espiritual del maestro los impulsó a construir comunidades en la India, Estados Unidos y otros países del orbe.
Deseaban experimentar en sí mismos sus enseñanzas de amor, luz interior, crecimiento personal y conciencia superior.
Nacido en la Armenia rusa, G. I. Gurdjieff buscó en las fuentes ancestrales las respuestas a las preguntas fundamentales del ser humano. Sus planteamientos constituyen un revolucionario y coherente cuerpo de ideas interrelacionadas, que guían al auténtico buscador por el camino de la evolución consciente. Figura mística y polémica, el "Tigre de Turkestán" dejó un poderoso legado orientado al despertar de las conciencias dormidas. Esta tradición, compleja y rigurosa, tiene seguidores y detractores en todo el mundo.