Grecia
La historia de Grecia como pueblo iniciado viene de Egipto, pues de acuerdo a los historiadores, los griegos primitivos, es decir, los cretenses, son descendientes de los mismos egipcios mezclados más tarde con los indoeuropeos.
En la época cretense todavía mantenía un contacto constante con Egipto. Estamos nuevamente entre el 1700 al 1200 A.C. Los cretenses poseían una elevada civilización que dominaba el uso del bronce y la cerámica, conocían la perspectiva y tenían en sus casas un sistema de tuberías, uno para el agua limpia y otro para los desperdicios fecales.
Esta sociedad sufrió gran atraso al ser invadidos por los aqueos, tribus salvajes indoeuropeas. Más tarde serían conquistados por los dorios ya civilizados por su larga estadía en tierras pastoriles. Estas invasiones causaron el olvido de la escritura y las artes.
Hace unos seiscientos años A.C. comenzaron a viajar los primeros filósofos a Egipto. Más tarde, Alejandro Magno conquistaría Egipto. Al morir es sucedido por Tolomeo I, quien se hace Faraón (un griego gobernando a Egipto...) Para mantener contentos tanto a egipcios como a griegos, este envía a dos sacerdotes, uno griego y otro egipcio, con el objeto de formar una síntesis de ambas religiones. Este hecho da origen al helenismo, reforma religiosa a la que luego se le unirá Roma en un intento por acabar con la diversidad de credos, pues un imperio no podía durar mucho si estaba dividido. Por primera vez todo el mundo pagano estaba unido en un solo culto, pero no duraría mucho, el cristianismo se acercaba.

Tolomeo I
La Edad Media
El esoterismo, que en esta época adquiere el nombre de ocultismo, se enseñaba en las escuelas de misterios en Grecia y Egipto, pero esta vez no se trataba de misterios que se sabían y se enseñaban a los iniciados, sino que eran los mismos iniciados quienes tenían que ocultarse. La Iglesia amenazaba con mandar a la hoguera a todos los que tuvieran enseñanzas distintas a de las que ella imponía.
En esta época, que los renacentistas llamaron ''época oscura'', se acusó a los paganos -por medio de una campaña de difamación- de adorar al diablo, concepto que no existía en sus creencias. Algunos incluso ignoraban todo lo relacionado a la magia y el esoterismo, sólo bastaba que alguien, algún enemigo dijese que este o aquel era brujo para que fuese condenado a la hoguera.
La persecución comenzó con los gnósticos, cristianos de tendencia platónica que como ésta afirmaba que Dios no había creado al mundo, pues si Dios es el todo, donde esta el espacio para crear algo nuevo? Se hablaba pues al igual que en la cábala de un desdoblamiento y de emanaciones, es decir, el mundo, el hombre, es Dios transformado , el demiurgo, era el desdoblamiento de Dios, "la oscura faz" de los cabalistas hebreos.
Para los gnósticos Cristo no es un hombre, es una fuerza universal, la inteligencia de la creación y el trabajo del cristiano es permitir que cristo resucite dentro de nosotros iluminándonos como lo hizo con sus discípulos el día de Pentecostés. Por esto se les llama gnósticos o los iluminados, los que conocen. Jesús no había enseñado todos sus secretos a las masas y había reservado unas enseñanzas secretas dadas a sus discípulos y que por lo tanto no estaban escritas en los evangelios. Esta oculta enseñanza es poseída por los gnósticos. La salvación vendría del conocimiento correcto de las cosas y su aplicación y no de una fe ciega.
Algunos obispos no veían mal en los gnósticos que eran pacíficos y vivían junto con los demás cristianos sin enfrentar directamente a la Iglesia. Para el obispo Clemente de Alejandría se trataba de un cristianismo avanzado para los que tuvieran tendencia mística en lugar de devocional, como la que promocionaba la iglesia.
Ireneo, obispo de Lyon, no dudó en comenzar una campaña de difamación contra las sectas gnósticas, que causó la guerra entre la iglesia y éstas.
Triste es la historia de los cátaros, gnósticos del área del Languedoc. Nos trasladamos al siglo IX Los cátaros tenían como centro de operaciones un castillo a 1207 metros de altura en una montaña. Allí guardaban un tesoro en oro y plata y se ha dicho que poseían el "Santo Grial" entre sus posesiones. Pierre Roger de Mirepoix proporcionó cien caballeros y sargentos para la protección del castillo y sus alrededores que eran entre 400 y 500 metros cúbicos.
Allí llevaban los cátaros una vida de meditación y contemplación en pequeños cuartos a semejanza de los monasterios modernos. El interés que sentía la iglesia por apoderarse de estas tierras y sus tesoros, de eliminar la competencia teológica, fue el verdadero motivo para que atacaran el castillo y quemaran a sus miembros. Los que sobrevivieron escaparon a los montes y no se ha vuelto a saber de ellos.